Rescata tu motivación

Llega el final de la semana, tu energía se va agotando y, entre trabajo, obligaciones y asuntos personales, tu motivación se va evaporando.

¿Cómo podemos rescatar esa motivación necesaria para afrontar último tramo antes de la llegada del verano? De eso va a tratar el post de hoy.

En esta temporada parece que a todos nos entran prisas por llegar a las vacaciones en la mejor forma posible, pero, a veces, esos ansiosos deseos se pueden volver contra nosotros.

Me explico: más exigencias, unidas a las que ya tenemos de serie, conlleva altas probabilidades de que el estrés se lleve delante tus buenas intenciones. El recurso más inteligente, ya que, en esta época del año gozamos de más horas diurnas, es reservarte 35 o 45 minutos diarios para escaparte a una clase que te motive.

En la mayoría de los casos, todos necesitamos un pequeño empujoncito y emprender una actividad física en solitario resultaría aburrido. Otra opción que te hará ganar motivación es salir al parque con tu mejor amigo para practicar alguna rutina juntos. Las actividades que se llevan a cabo con otra persona, hacen que te unas más a ella y que puedas alcanzar más rápido tus objetivos.

Y ahí estará la clave de tu motivación: cuántos objetivos te marcas y de qué forma.

Involuntariamente nos vemos sumergidos en una competición constante, la vida misma es una  competición en alcanzar y mejor. Sin embargo, cada uno tiene unas circunstancias diferentes, por lo que también un ritmo diferente. Si no quieres caer en la trampa de compararte con los demás, inicia una competición contra tí mismo.

Si tus objetivos son estéticos, saca una foto del verano pasado y busca la manera de seguir ese mismo camino.

Si tus objetivos van en relación a méritos, mira tu marca de los últimos 6 meses y tenla presente cada vez que entrenes. La progresión en los entrenamientos es el medio que necesitas para hacer más en menos tiempo. Marcarse una o varias pautas diferentes es importante para un cómputo global, en el que debes sentir que tienes más capacidad para hacer.

Si tu objetivo es llegar a algo que nunca has alcanzado, pregúntate primero, ¿por qué no lo has alcanzado todavía? ¿Qué límites son los que te impiden llegar hasta él?

El rescate de la motivación no sólo está en hacer, sino en ver. Cuando tenemos delante ejemplos de otras personas que sí han alcanzado su objetivo y son personas como tú y como yo, no hay peros que valgan. Las dos palabras más devastadoras para la motivación de son esos “NO PUEDO” que tú mismo fabricas o que los demás te van diciendo a lo largo de tu vida.

Aprende a vivir sin el no puedo y allanarás más tu camino.

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